#MSCconcilia: Aida de Radio Matrioska

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Mi nombre es Aída Cobos, y resido en Granada desde septiembre del año 2012.

Mi amiga Pamela me invitó a compartir con sus lectores una porción de mi vida, concretamente esa que tiene que ver con la conciliación laboral y familiar. Y ciertamente he tardado mucho más de lo que en principio pensé, pero es que conciliar es un verbo aún por revisar en nuestro país, en nuestra civilización y en nuestra cultura. Desde Octubre que hablamos Pamela y yo... y no ha sido hasta ahora cuando he podido sentarme a redactar estas líneas...

Pamela me conoció en las Jornadas Mujer Despierta, celebradas en Granada en la primavera de 2014, el equipo del programa de radio Matrioskas fuimos los bendecidos para abrir las jornadas y concretamente yo como figura femenina de dicho equipo. Y es ahí donde le desvelé toda la verdad a mi amiga: “el equipo lo formamos mi marido, mis hijos y yo”. Si bien en un primer momento estaba Olga Hernando ­ a la que le estaré siempre inmensamente agradecida, porque sin su empujón jamás nos hubiéramos lanzado a la piscina­, en esos momentos ya sólo estábamos vinculados al programa los 4 miembros de mi tribu: Alfredo, Gaia, Ankara y Aída.

Llevaba años reflexionando sobre la manera de compartir con más gente todo lo que iba aprendiendo, leyendo, observando, experimentando, creciendo! Y fantaseaba con la idea de llegar a mucha gente: madres, padres, educadores, políticos, sanitarios, juristas, empresarios... llegar a cuanta más población mejor, al resto del mundo! Y cuando se presentó la oportunidad lo vi claro: los mass media.

Vivimos en un mundo cuya civilización se forja entorno a los medio de comunicación de masas, y nuestros sentidos ya están muy mediatizados, tanto que la gente ya no se escribe cartas o se llama por teléfono, en lugar de intercambiar emails y sms se comunican por wasups. La manera de relacionarnos está cambiando vertiginosamente, cuando no involucionando.

Si yo quería llegar al mundo para darme la oportunidad de compartir algo debía de ser a través de los medios o nada. Pero hay un profundo recelo en mí con el uso de las nuevas tecnologías audiovisuales y comunicativas,. Después de diez años de profundas reflexiones y debates con amigos y compañeros de profesión sigo llegando a la misma conclusión: ningún medio puede sustituir la experiencia directa de sentir al otro. El contacto físico no se puede sustituir por nada, y por ello elegí el medio que mayor cobertura pudiera dar a nuestras Matrioskas sin perder la posibilidad de que fuera el más cercano. Y ese medio, a mi entender, es la radio.

Con mi programa quería darle voz y alas a personas que llevan años investigando asuntos de vital importancia, pero todos parecen provenir del mismo lugar y a la vez confluir en el mismo punto (como la muñeca rusa: todas dentro de una, una que se divide en todas...). Y este “asunto” que resume a todos los asuntos vitales es qué tipo de sociedad creamos en función de cómo tratamos a las siguientes generaciones.

Y es precisamente esta reflexión la que me lleva al tema que me propuso Pamela: la conciliación laboral y familiar.

Ahora no realizo ninguna actividad remunerada fuera de casa, pero tampoco dentro! Matrioskas no me revierte ningún ingreso económico, pero es una actividad que me llena de dicha y que me ayuda a sentirme como la mujer madre adulta que soy; y, sobre todo, me permite criar del modo que quiero hacerlo a mi hija (Ankara, diecinueve meses y lactante a demanda). Aunque mentiría si dijera que no prefiero percibir un ingreso económico, puesto que por el momento no tengo una economía autogestionada y dependo muchísimo del exterior. Sería perfecto que tantas horas de lecturas, redacción de guiones, elección de músicas, tiempos de grabación en el estudio de casa ( un ordenador doméstico con unos cascos de micro integrado, con calcetín de media como antipops) pudiera ser un día una actividad generadora de beneficio económico. Y entonces recomienza el debate: ¿verdaderamente esta actividad no es beneficiosa económicamente? Si trabajara fuera de casa por cuenta ajena tendría que pagar una guardería – trabajar para pagar ­, y si hubiera un ingreso económico por el programa de radio quizás trabajaría bajo la presión de un horario fijo y plazos de entrega y debería contratar un servicio de atención a Ankara para rendir eficazmente – trabajar para pagar ­; en ambos casos llego a la misma conclusión: estas fórmulas no concilian nuestra vida laboral y familiar, son sólo parches. Pero tampoco estar las dos solas en casa la mayor parte del día es mi panacea de vida, y al día de hoy sé que tampoco es sano, ni si quiera es humano. En el programa pretendemos informar y reivindicar lo que es propio de nuestra especie, porque estamos convencidos de que somos los seres humanos los que debemos luchar por lo humano, sino no habrá humanidad posible. Y la humanidad empieza en la madre, que engendra, pare y cría.

Y continúa en esas criaturas que de adultas reproducirán lo que en su infancia hayan “mamado” (a veces en un sentido literal).

El ecologismo, la ideología política, el sistema laboral, el sistema financiero, la Educación y la Sanidad, las religiones y paradigmas de vida, el mercado y la nutrición, las relaciones entre personas (adultas y menores), la infelicidad y la dicha,... todo cuanto nos pase ahora por la cabeza es resultado de una cultura concreta, y ésta es resultado de las interacciones de los miembros de un grupo humano que se prolonga y perpetúa de generación en generación; es decir, todo cuanto nos rodea lo hemos generado nosotros, heredado de los ancestros y legado que dejaremos a los descendientes. Y yo me planteo, ¿qué es exactamente lo que quiero que hereden mis hijos, y sus hijos?

Hay un mundo con el que sueño. Uno en el que las mujeres no están solas con sus criaturas en pisos o casas, aisladas y sin más compañía adicional que la de un móvil o pantalla de ordenador (como estamos ahora Ankara y yo).

Sueño un mundo en el que estas mujeres no tienen que regatear con las empresas y sistema laboral ­construido por personas adultas que fueron personas pequeñas­ unas semanas más para poder disfrutar a pleno de la crianza de su bebé, ni mendigar después unas condiciones de “conciliación” para poder tener la ilusión de seguir participando en la crianza de su prole unos pocos meses más.

Sueño un mundo en el que esto no existe, y en su lugar existe la posibilidad de estar con los hijos en los espacios laborales, coexistir en el mismo lugar criaturas y madres. Pero seguramente la sociedad que se genera de esto sería muy distinta a la que conocemos ahora. Quizás tendríamos criaturas más seguras, más autónomas y con criterio propio. Quizás obtendríamos sistemas económicos con mayor capacidad de autogestión y sostenibles. Quizás se eliminarían algunas “actividades empresariales” para crearse otras “tareas cotidianas”. Quizás cambiarían los horarios y la percepción del tiempo. Quizás se transformarían las estructuras que hoy conocemos. Y quizás también cambiarían las relaciones tal cual las conocemos.


Quizás supondría tal transformación que deberíamos plantearnos si estamos dispuestos a asumir el reto. Porque veríamos desmoronarse algunos aspectos de nuestro mundo, que dejarían espacio a los nuevos cambios, renuncias y oportunidades. Entonces, ¿es una cuestión de valentía? ¿o de qué otra cosa puede tratarse?
No puedo sentirme más agradecida con mi amiga Aida por participar. En testimonios anteriores nunca he escrito, pero aquí debo hacer una excepción. Le pedí a Aida que escribiera a MumSlowCreative porque si tuvieras la oportunidad de conocerla en persona experimentarías la fuerza que ella genera a su alrededor, la fuerza que hay en sus palabras y sus convicciones. Es un ser muy inspirador. Y ese sentimiento creo que se ha transmitido, y es lo que quería que tu también sintieras.

En algunas de sus líneas nos habla de cómo trabaja en su programa de radio. ¡Pues ella hace el programa desde casa!, con sus hijos al lado, con su marido que también participa. Es todo un ejemplo de la búsqueda en la conciliación.

Muchas gracias Aida por tus palabras. Nos alientan a seguir siempre cuestionándonos.

Radio Matrioska





2 comentarios:

  1. Aida es amiga mía desde hace años, nuestros hijos mayores tienen casi la misma edad y he aprendido mucho de ella y de Alfredo, su pareja. Una mente inquieta y lo,contrario a conformista. Siempre indagando sobre lo que le gusta! Ah y por supuesto, estupendo el post!

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    1. Eva, muchas gracias por pasarte y comentar.
      ¡Un abrazoQ

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